jueves, 14 de abril de 2011

La escuela de animales

Una vez, los animales decidieron que tenían que hacer algo heroico para solucionar los problemas de un«nuevo mundo», de modo que organizaron una escuela. Adoptaron un currículo de actividades consistente en correr, trepar, nadar y volar. Para facilitar la administración todos los animales cursaban todas las materias.
El 
pato era excelente en natación, mejor incluso que su instructor, y obtuvo muy buenas notas en vuelo, pero pobres en carrera. Con el objeto de mejorar en este aspecto tenía que quedarse a practicar después de clase, e incluso abandonó la natación. Esto duró hasta que se le lastimaron sus patas de palmípedo y se convirtió en un nadador mediano. Pero el promedio era aceptable en la escuela, de modo que nadie se preocupó, salvo el pato.

El 
conejo empezó a la cabeza de la clase en carrera; sin embargo, tuvo un colapso nervioso como consecuencia del tiempo que debía dedicar a la práctica de la natación.
La 
ardilla trepaba muy bien hasta que comenzó a sentirse frustrada en la clase de vuelo, en la que el maestro le hacía partir del suelo en lugar de permitirle bajar desde la copa del árbol. También sufrió muchos calambres como consecuencia del excesivo esfuerzo, y le pusieron apenas un suficiente en trepar y un «insuficiente» en correr.
El águila era una alumna problemática y fue severamente castigada. En la clase de trepar llegaba a la cima del árbol antes que todos los otros, pero insistía en hacerlo a su modo.
Al final del año, una 
anguila anormal que nadaba muy bien y también corría, trepaba y volaba un poco, tenía el promedio más alto y le correspondió pronunciar el discurso de despedida.
Los 
perros de la pradera quedaron fuera de la escuela y cuestionaron por qué la administración no incluyó en el currículo las materias de cavar y construir madrigueras. Pusieron a sus cachorros a aprender con el tejón, y más tarde se unieron a marmotas y topos para inaugurar una escuela privada de gran éxito.

Per desgràcia, avui en dia les nostres escoles encara són així. Treballem ARA, amb persones que crearan el FUTUR, en un sistema educatiu basat en el PASSAT (tant passat que és del s.XIX)
Així no arribarem gaire lluny. Que a aquestes alçades encara es prengui el CI com a indicador de la intel·ligència i capacitat d'una persona demostra que no hi ha gaire interès per canviar ni, sobretot, perquè cadascú pugui formar-se en el que vol i ser feliç sent quelcom diferent a la majoria.

miércoles, 26 de enero de 2011

Fragments de "Martes con mi viejo profesor"

"A Morrie le habían agradado siempre los placeres sencillos: canta, reír, bailar. Ahora, más que nunca, las cosas materiales significaban poco o nada para él. Cuando una persona muere, siempre se oye decir a alguien: "No te lo puedes llevar a la tumba". Parecía que Morrie lo sabía desde hacía mucho tiempo.
-En nuestro país estamos practicando el lavado de cerebro en cierto modo- dijo Morrie con un suspiro-.¿Sabes cómo se lava el cerebro a la gente? Repitiendo algo una i otra vez. Y eso es lo que hacemos en este país. Poseer cosas es bueno. Más dinero es bueno. Más bienes es bueno. Más comercialismo es bueno. Más es bueno. Más es bueno. Lo repetimos, y nos lo repiten, una y otra vez, hasta que nadie se molesta siquiera en pensar lo contrario. La persona media está tan obnubilada por todo esto que ya no tiene una visión de lo que es verdaderamente importante.
En mi vida me encontraba por todas partes con personas que querían engullir algo nuevo. Engullir un coche nuevo. Engullir un bien inmobiliario nuevo. Engullir el último juguete. Y después querían contártelo. ¿A que no sabes lo que tengo? ¿A que no sabes lo que tengo?
¿Sabes cómo he interpretado esto siempre? Estas personas tenían tanta hambre de amor que aceptaban sucedáneos. Abrazaban las cosas materiales y esperaban que ésas les devolvieran el abrazo de alguna manera. Pero eso no da resultado nunca. Las cosas materiales no pueden servir de sucedáneo del amor, ni de la delicadeza, ni de la ternura, ni del sentimiento de camaradería.
El dinero no sirve de sucedáneo de la ternura, y el poder no sirve de sucedáneo de la ternura. Te puedo asegurar, como que estoy aquí sentado muriéndome, que cuando más lo necesitas, ni el dinero ni el poder te darán el sentimiento que buscas, por mucho que tengas de las dos cosas."
(...)
"-La verdad es que estas cosas no te dan satisfacción. ¿Sabes qué es lo que te da satisfacción de verdad?
-¿Qué?
-Ofrecer a los demás lo que puedes dar.
-Pareces un boy scout.
- No me refiero al dinero, MItch. Me refiero a tu tiempo. A tu interés. A tu capacidad para contar cuentos. No es tan difícil. Cerca de aquí han abierto un centro para ancianos. Allí acuden docenas de personas mayores todos los días. Si eres un hombre o una mujer joven y tienes unos conocimientos, te invitan a que vayas allí y los enseñes. Suponte que sabes informática. Vas allí y les enseñas informática. Te reciben muy bien. Y te lo agradecen mucho. Así es como empiezas a recibir respeto, ofreciendo algo que tienes.
Eso lo puedes hacer en muchos sitios. No hace falta que tengas un gran talento. En los hospitales y en las residencias  de ancianos hay personas solas que no quieren más que algo de compañía. Juegas a las cartas con un hombre mayor que está solo y encuentras un nuevo respeto hacia ti mismo, porque te necesitan"


Aquest fragment forma part del llibre "Martes con mi viejo profesor" un llibre molt i molt recomanable que ens parla sobre el sentit de la vida, sobre com perdem el temps en coses que realment no són tant importants, (nosaltres ens fem creure que són importants).
Realment pot quedar com un llibre més o et pot ajudar si estàs en època de canvi per tirar endavant coses que de moment estan només a la teva ment.